El ROC de la Cárcel (II)–Los viejos ROCkeros nunca mueren

31 octubre, 2010

 

Cariño, ¿a dónde dices que te han enviado el ROC los de la Junta?

Hace unos días tuvimos un claustro monográfico sobre el ROC, tras otro ordinario que duró más de dos horas. Nuestro director nos obsequió con un bello pagüerpoin en el que se nos narraba cómo el ROC, cual armadura de kevlar, nos protege a los docentes de las inclemencias sociales y cómo hará de los centros de secundaria unos paraísos de educación finlandesa. He de reconocerle a mi dire que no eludió algún punto incómodo sobre sus nuevos superpoderes, pero, ay, se le olvidó mencionar los soviéticos detallitos con los que la Junta dejará la mediatriz de nuestras nalgas como un whopper demasiado hecho. Ni qué decir tiene que, cuando pedí la palabra (tras dos horas y media de enclaustramiento), mis compañeros, indiferentes ante el ROC o el pop, abandonaron la Sala de Profesores en masa. Lo que sigue es una ficción sobre las posibles consecuencias de una política educativa nefasta, en cocktail con una dejación de responsabilidades sociales rayana en la delincuencia. Les ruego disculpen el uso ocasional de alguna perla de lenguaje grueso, sin llegar a la obesidad. Que sea literatura de anticipación o mera ucronía depende de usted y de mí. Recuerden aquello que dijo Marx enmendando la plana a Hegel: la historia acontece como tragedia y se repite como farsa.

Hace ya algunos años que el muyahidín Ali Qatar desembarcó subrepticiamente en la costa almeriense. A los poco avisados les pareció otro magrebí en busca de una vida mejor. Sólo él y el comendador de los creyentes saben la verdad: Ali Qatar, cual nuevo Tarik, está destinado a arrancar Al Andalus de las manos infieles. Al alcanzar la orilla creyó haber muerto y alcanzado una versión fondona del paraíso de las huríes. Su confusión  aumentó al ver varones igualmente en bolas, en versiones tanto hirsutas como metrodepiladas.

 
 
 
 
 
 

Huríes para el creyente de gustos, digamos, amplios

 

Poco después supo que había desembarcado en Vera, meca del despelote infiel. Largas estaciones recolectando pepinos, higos, melones y pimientos bajo plástico no contribuyeron sino a fijar en su mente iracunda la humillación de su genital equívoco.

 

Los vege(ni)tales, obsesión de Qatar

Abandonó el cultivo intensivo por la construcción en la época del pelotazo, especializándose onomásticamente en el embaldosado de inodoros. A lo largo de los años, siguiendo el plan diseñado en su madrasa, Qatar había logrado infiltrarse en el tejido social almeriense gracias a sus estudios de psicopedorretología, participando en cualesquiera organizaciones no gubernamentales, aunque mantenidas, paradójicamente, con dinero público. Su disposición al medro le facilitó permiso de residencia y trabajo vía matrimonio con una española tan ayuna de coyunda como él de papeles.  Totalmente integrado en la vida española, obtuvo una plaza de orientador en las últimas pseudooposiciones a profesor de instituto por el cupo de discapacitados, alegando que el roce inguinal de su mayestático príapo (él lo llamaba su “falo de Hércules”) le provocaba una contorsión en los andares similar a la provocada por una reciente consumación pasiva del coito inter pares. El tribunal, alarmado y divertido, se dispuso a dar fe de tamaña circunstancia (o circunstancia del tamaño) calibrando el quinto miembro del opositor Qatar. Primero sacaron una cinta métrica de sastre. Tras la primera ojeada, desecharon la cinta y sacaron un decímetro milimetrado. Concluyeron que el opositor Qatar presentaba un delirio de grandeza por sinécdoque con grado de discapacidad mental del 35%, y, por tanto, plenamente compatible con su labor de orientador. A pesar de la dura competencia del resto de charlatanes y chalados, la corrección política del tribunal obró el milagro y Qatar devino funcionario de carrera.

Sabedor de que irse al destino definitivo que le toque a uno en concurso de traslados es para parias, se procuró una comisión de servicios… para un centro de nueva creación en la playa de Vera, justo en donde se inició su ibérico periplo. Era el año de implantación del nuevo ROC. La directora del instituto, una enrollada profe-colegui de la buena psociedad, estaba encantada con la idea de tener un orientador moro. Como lo tomó por maricón debido a sus andares equívocos,  lo nombró coeducador. Recordemos que el ROC permitía a la directora asignar la reducción horaria a cargos y jefaturas del instituto como le viniera en gana. La directora, viendo que Qatar reduplicaba el misterio de la Santísima Trinidad  siendo uno y trino (orientador, moro, gay) le concedió una reducción de 30 horas, que básicamente funcionó, durante el primer año, como una orden de alejamiento del centro. El instituto, sin orientador ni coeducador, iba como la seda. Alarmado, el inspector indagó los motivos del buen funcionamiento del centro y devolvió a Qatar al redil para que las cosas volvieran a su desorden natural.

Lejos de frustrar a Qatar el tener que acudir a su centro de trabajo, se dio cuenta de que su labor de orientador y coeducador le dejaba mucho más tiempo libre que no ir al instituto. Aprovechó los medios que la Consejería de Educación ponía inavisadamente a su alcance para vertebrar una tupida red de yihadistas educativos en la costa almeriense y, en particular, en su centro. Todos los puestos de alumnos y padres del Consejo Escolar, vacantes por desidia, fueron ocupados por celosos muyahidines. La primera decisión del recién electo Consejo Escolar fue proponer el cambio del nombre del instituto (hasta aquel momento, IES CortijoDido) al de IES Mohammed Atta Puerca, cuya rica polisemia aludía al rigor (mortis) en la ejecución de los planes del buen yihadista, y a sus ideales socioevolutivos. El Delegado de Educación, partidario de políticas zapatéticas de rendición preventiva ante etnias no-pálidas y credos no judeocristianos, aplaudió la idea y dio el visto bueno. La segunda decisión fue sustituir el articulado del ROF del centro por la sharía, medida expeditiva que cortó por lo sano con hurtos menores y pecadillos de la carne, amén de acabar con los resfriados del alumnado femenino mediante su amortajamiento integral.

 
 
 

No, no te tires, que te vas al fondooo...

Miembra de la Equipa Femenina de Natación "Las Pitufas", del IES Mohammed Atta Puerca

 

Tras ello, Qatar propuso la inclusión en el Proyecto Educativo del centro de una completa batería de actividades formativas obligatorias para los docentes. Citemos algunos cursillos: “Coeducación para hirsutos”, “Liberación de la mujer africana: ablando se entiende la gente”, “Andalucía Imparable: Física de la Caída Libre” “Concesión de Comisiones de Servicio y otros fenómenos paraanormales”, “Del catedrático de instituto al psicopedorreto/a: evolución política e involución monolítica”, … La siguiente iniciativa Qatatónica consistió en una visita a la Mezquita de Córdoba con los alumnos del PCPI de Mantenimiento de Edificios. Culminando la obra que el recientemente fallecido Mansur Escuredo dejó inacabada, los alumnos de Qatar tomaron la Mezquita por asalto ante el aplauso de las autoridades psocioeducativas, asalto interpretado como justa aplicación de la ley de Memoria Histórica con un laxo lapso temporal.

¿Quién pondrá coto a las sagaces maniobras de Ali Qatar? ¿Quién impedirá que la junta de Andalucía se gaste una pasta en dar clases de árabe mientras que en los centros no hay ni para papel higiénico?

¿Tenemos unas autoridades laicas, cultas, que crean en una enseñanza pública de calidad y en una sociedad racional, no esclavizada a un dogma cruel? ¿Que no cedan ante los que más gritan, y que crean que los hijos de los trabajadores tienen derecho a una formación de calidad?

Ja, ja, ja, ja…

No, amigos. Esto no es Francia ni Alemania. Los alcaldes psociatas y los concejales de Izquierda Hundida se matan por presidir procesiones semanasanteras y, a la vez, le dan el oro al moro. Asumamos nuestra idiosincrasia.

El fuego se combate con el fuego. Nuestra única esperanza es Kiko Argüello. Él, con su Opus Dei para canis. ¿Por qué? El Opus propugna alcanzar la santidad por el trabajo. Los kikos la alcanzan follando. La fantástica tasa de natalidad de los kikos, que se reproducen como conejos a pilas, es lo que podría repoblar los institutos, a medio plazo, con jóvenes católicos recios, estólidos, invulnerables ante la infección del relativismo cultural…

Kiko Argüello explica lo de "Creced y Multiplicaos": "Multiplicaos es follandooo..."

¿Les parece que exagero? ¿Acaso afirmo que el nuevo ROC es el culpable de una invasión psociomora y que hay que caer en el otro extremo ? No, no es esto. Más bien es todo un desastre causado por unos okupas que llevan treinta años en una casa que es de todos, gastando el dinero de todos… y, lo que es peor: tolerados por la mayoría con una mezcla de complicidad (algunos) y fatalismo (muchos) que ha amputado muchas oportunidades de cambio.

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Alianza de Civilizaciones (III)

1 mayo, 2010

 

Nada más lejos de nuestra intención que hacer de esta bitácora sólo una monografía contra la penetración del islamismo en este país. Y, sin embargo, prevemos que esta cuestión ocupará no pocas de nuestras páginas. Ante la difusión cada vez mayor de correos electrónicos y manifestaciones de una islamofobia expresa, extrema, creemos necesario oponer un discurso racional, laico, firme. En primer lugar, para proteger los valores de nuestra civilización occidental, obtenidos de milenios de decantación. Y, en segundo lugar, para proteger a los musulmanes que viven entre nosotros de reacciones extremistas. No puedo sino ceder la palabra a quienes saben más que yo y lo saben expresar, como nuestro reciente ciberamigo Daffari; o recuperar una vieja entrevista con un pensador que no se muerde la lengua, Giovanni Sartori, de la que entresaco algunos párrafos. Léanla entera, que no tiene desperdicio. Lean, además, los artículos sobre el velo en la escuela que han escrito últimamente el Sr. Espada y la Sra. Montero, dos columnistas muy distintos que no se caracterizan precisamente por andarse con tonterías ni medias tintas.

 

Cedo al palabra al Signore Sartori:

 

“(…) La civilización occidental y el islam actual son fundamentalmente incompatibles. (…) La comunidad pluralista es para mí esa ‘buena sociedad’ que se caracteriza porque, dentro de la diversidad, genera consenso e integración. (…) Este sistema es hoy perfectamente ajeno a las creencias religiosas. Con esta premisa, digo que las dos cuestiones están en plantearse si los inmigrantes [musulmanes] son fáciles de integrar y, sobre todo, si tienen la voluntad de integrarse. Yo creo que no tienen ningún deseo de integrarse salvo excepciones. E incluso si desearan hacerlo serían los [inmigrantes]  más difíciles de integrar, ya que su sistema de creencias y de valores difiere totalmente del nuestro. (…) Aunque los islamistas son muy diferentes entre sí, ellos tienen un concepto del mundo propio que nada tiene que ver con el de las sociedades occidentales. Los principios de las dos culturas son antagónicas y son ellos los que nos consideran a nosotros los infieles aunque estén aquí (en Europa), no nosotros a ellos. (…)  La apertura total que supone la entrada indiscriminada de todo aquel que quiera hacerlo nos deja sin espacio ni para respirar, pero además supone la entrada de fuerzas culturales ajenas y enemigas al sistema pluralista nuestro. (…) Hay tres criterios para establecer la supervivencia en diversidad. El primero es la negación del dogmatismo, es decir, precisamente todo lo contrario que predica el islam. Cualquier cosa que uno haga tiene que ser explicada por argumentos racionales. (…) No vale eso de que Dios lo dice, o que es así. El segundo es que ninguna sociedad puede dejar de imponer el principio de impedir el daño y esto supone que todas nuestras libertades siempre acaban donde supondrían un daño o peligro de daño al prójimo. (…) Y el tercero y quizás más importante es el de la reciprocidad. La reciprocidad dentro de la doctrina de la tolerancia supone que no podemos ser tolerantes con la intolerancia. Yo soy tolerante como anfitrión, pero tú tienes que serlo asimismo desde tu papel de huésped. La religión católica ha sido durante mucho tiempo muy intolerante, hoy no se lo puede permitir. Aunque muchas veces quisiera. (…) Pero el islam sigue pensando en el poder de la espada. Y la obligación en estas religiones es distinta. A la Iglesia católica no le gusta que se vayan sus creyentes, pero se tiene que aguantar. La islámica no te lo permite. La reciprocidad supone que, si entras en un país que no es el tuyo y te beneficias de ello, considerando que no se te ha obligado a acudir al mismo, entonces debes atenerte a los valores básicos de la sociedad que te acoge. Si no lo aceptas, no es que yo te vaya a echar, pero no te hago ciudadano con los mismos derechos de un país cuyas reglas no aceptas. (…)  ¿Dónde está la clave para esa integración y aceptación de las reglas básicas de convivencia que les son en principio ajenas, a los inmigrantes musulmanes? En la escuela. Es ahí donde la segunda generación debe completar una integración que para la primera es imposible por su procedencia y nivel cultural. Las escuelas especiales, islámicas o de cualquier otro tipo, sólo fomentan la resistencia a la integración y la lucha cultural contra la sociedad de acogida.[Las agresiones tipográficas son del PE]

 

Y todo esto, queridos míos, hay que divulgarlo. Y hay que explicarlo sin miedo, con paciencia infinita. Sobre todo, con convicción. Hay que explicarlo en clase de Historia, en tutoría, en clase de Psicología, en Filosofía, en Educación para la Ciudadanía. En clase de Historia de las Religiones. Sin mala conciencia. Deslindando este discurso de partidismos. Hay que explicar que las chicas que, en señal de apoyo a su compañera musulmana, acuden cubiertas al instituto, son peones de un juego oscuro en que atacan precisamente aquello que creen defender: la libertad de su compañera musulmana menor de edad. La libertad a la que el adoctrinamiento le ha hecho renunciar, antes de tener posibilidad de discernir. En vez de tener posibilidad de discernir.


Alianza de Civilizaciones (I)

3 abril, 2010

 

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