Divide y vencerás

20 abril, 2010

 

Pasó el día 14. Pasó el aniversario de la II República y la convocatoria de huelga de FASE-CGT. Casi todos coincideremos en que la evacuación de aguas mayores y la ingestión de alimentos son actividades necesarias y respetables y, sin embargo, también estaremos de acuerdo en que no deben efectuarse al mismo tiempo. No es así para nuestros camaradas anarquistas, que mezclaron churras con merinas en sus reivindicaciones (no al ROC, estabilidad de los interinos, jubilación a los sesenta, celebración de la instauración de la II República…). En fin, quizás la huelga del día 14 haga tambalearse los cimientos de la monarquía parlamentaria; el PE augura a este paso, empero, más vida al ROC que a la borbónica dinastía. Supeditar la reivindicación laboral a la política devalúa la primera. Y pedir un poco de todo es pedir mucho de nada.  En el centro del PE nadie (salvo el PE) sabía de la convocatoria del día 14, lo que dice bien poco de su difusión, al menos, por los pagos por los que se mueve el PE. ¿Por qué el resto de las organizaciones docentes, si lo que querían era protestar contra el ROC, no se sumaron a la convocatoria de APIA (profesional, no política), y sí a la de FASE-CGT, con sus muchos puntos reivindicativos? Sólo se nos ocurren razones personales y, si hay más, rogamos nos iluminen. Y mientras tanto, asistimos al a-troll-pello de la gramática en diversos foros docentes por anónimos personajillos que, emboscados en sus apodos, se enzarzan en peleas de almohadas. Es curioso cómo el humanoide que cree salvaguardado su anonimato, bien tras el volante de su coche, bien tras el teclado de su ordenador, decreta suspendidas las más elementales normas de conducta.

Dos huelgas con distintas convocatorias en menos de una semana. En fin; creemos que fue Marx, enmendando la plana a Hegel, quien dijo que los hechos históricos acontecen como tragedia y reaparecen como farsa. ¿O habrá sido al revés?


Contra la humanidad, con motivo de los profesores de secundaria (I)

30 marzo, 2010

 

Probablemente fue Groucho Marx quien dijo aquello de que jamás pertenecería a un club que le aceptara como socio. Bien, en todo caso, de todos los hermanos Marx, es más probable que lo dijera Groucho y no Karl. Esto viene al caso porque la patológica relación del PE con su trabajo es la evidencia de pertenecer a un club que le acepta como socio, pero que él desprecia. Ah, los profesores de secundaria. Cuántas veces ha ido paseando el PE con su pareja y, al ver acercarse una grey incolora, le ha susurrado “¿qué te apuestas a que son profesores de instituto?”… al cabo del rato se distingue la cansina melopea sobre los concursos de traslados, que se pierde felizmente en la distancia mientras apretamos el paso. Puf.

Recuerdo un chiste que me hizo cierta gracia: “¿qué es un arquitecto? un tipo que no tiene lo que hay que tener para ser ingeniero ni es lo suficientemente afeminado para ser diseñador” (perdonen la falta de tacos, que hace el chiste ilegible; sólo digo tacos a cara descubierta). Se lo conté a un amigo arquitecto que, curiosamente, no lo recibió con aplausos. Pues bien: iba a adaptar el chiste a los distintos cuerpos docentes, pero me han surgido dudas. Me decanto por la siguiente versión: “¿qué es un profesor de secundaria? un tipo que no es lo suficientemente afeminado ni para ser maestro ni para ser profesor de universidad”. En fin, como me dijo X (que es gay) de nuestro común conocido Y, cuyo ambiguo aspecto genera equívocos entre unos y otros: “¿Y? ése no es ni maricón.