El ROC de la cárcel (III)–Josema y Millán revisited

13 julio, 2010

De La Chica Strikes Back!

Diablos, y creíamos que no tenían sentido del humor… ¿qué mejor día para la publicación del infame ROC que hoy, Martes y 13? En fin,  cuando la Junta quiere asustarnos, lo logra; y eso que, normalmente, para lo que están más dotados es… ¿cómo diría yo?… ¿cómo expresarlo elegantemente?

Estoy sintiendo tu perfume embriagador…

Díganme la verdad… ¿no se lo olían? Puaj

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¿Perdón? ¿Cómo?

12 julio, 2010

 

Ayer noche, como tengo costumbre, estaba tranquilamente encerrado en mi despacho resolviendo ecuaciones en derivadas parciales cuando me pareció advertir… ¿cómo explicarlo? una especie de estruendo similar a lo que oirían los romanos antes de la acometida de los bárbaros. Asoméme al balcón de mi residencia y creí vislumbrar una turbamulta de eslabones perdidos, vestidos en tonos chillones, muchos de ellos con atuendos que permitían otear dos de sus tres extremidades inferiores (¿pantalones bermudas se llaman?) y con el rostro quizá congestionado, o puede incluso que repellado de algún tinte. Busqué en mi Encyclopædia Britannica y no hallé etiología de tal comportamiento, y eso que busqué todas las posibilidades: Atapuerca, hebefrenia, neanderthalización, infantilismo, gigaburricie… desconcertado, volví a mi quehacer. ¿Alguien puede explicarme qué fue lo que pasó? Gracias.


Sonata de estío

5 julio, 2010

Junio se extinguió como las brasas de San Juan. Como el mal estudiante que fue (a pesar de sus excelentes calificaciones), el Profesor Estupefacto se dio un atracón final de correcciones y burocracia y llegó con los deberes hechos justo a fin de curso. Igual que la ola que, tras romper con violencia, se retira lamiendo la orilla, el último par de días se desvanecieron suavemente en despedidas agridulces. Llegó el anhelado reencuentro con los libros desatendidos durante meses, con el tiempo que se desliza a la velocidad de la miel, con proyectos irrealizables y promesas incumplidas. Con los mediodías en silencio, a la sombra.

El Paraíso de El Sensualista

El PE se despidió de sus alumnos tras un almuerzo. Los adolescentes, aún inmortales,  derrochando tiempo a manos llenas como nuevos ricos que ni siquiera saben que lo son. Maravillosos y a menudo temibles. Fue una despedida feliz (no sólo por ser una despedida, mal pensados).

  Lyle Mays: August, cortesía de El Profesor Estupefacto

Verano. Tiempo para ser feliz. Sencillamente, tiempo.