Contra la humanidad, con motivo de los profesores de secundaria (I)

30 marzo, 2010

 

Probablemente fue Groucho Marx quien dijo aquello de que jamás pertenecería a un club que le aceptara como socio. Bien, en todo caso, de todos los hermanos Marx, es más probable que lo dijera Groucho y no Karl. Esto viene al caso porque la patológica relación del PE con su trabajo es la evidencia de pertenecer a un club que le acepta como socio, pero que él desprecia. Ah, los profesores de secundaria. Cuántas veces ha ido paseando el PE con su pareja y, al ver acercarse una grey incolora, le ha susurrado “¿qué te apuestas a que son profesores de instituto?”… al cabo del rato se distingue la cansina melopea sobre los concursos de traslados, que se pierde felizmente en la distancia mientras apretamos el paso. Puf.

Recuerdo un chiste que me hizo cierta gracia: “¿qué es un arquitecto? un tipo que no tiene lo que hay que tener para ser ingeniero ni es lo suficientemente afeminado para ser diseñador” (perdonen la falta de tacos, que hace el chiste ilegible; sólo digo tacos a cara descubierta). Se lo conté a un amigo arquitecto que, curiosamente, no lo recibió con aplausos. Pues bien: iba a adaptar el chiste a los distintos cuerpos docentes, pero me han surgido dudas. Me decanto por la siguiente versión: “¿qué es un profesor de secundaria? un tipo que no es lo suficientemente afeminado ni para ser maestro ni para ser profesor de universidad”. En fin, como me dijo X (que es gay) de nuestro común conocido Y, cuyo ambiguo aspecto genera equívocos entre unos y otros: “¿Y? ése no es ni maricón.

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Hasta los más largos viajes comienzan por un solo paso

29 marzo, 2010

 

Hola, bienvenidos. La Bitácora del Profesor Estupefacto es un espacio de comunicación distante igualmente del cinismo y del angelismo. Su anfitrión, el Profesor Estupefacto (en adelante, PE), da clases de Matemáticas en un instituto de una capital andaluza. Esta bitácora responde a su necesidad de encontrar un foro docente sin pataletas, sin peloteos, sin censura ni lugares comunes. Revelar la identidad del PE podría ocasionarles serios problemas a él y a sus allegados, y comprometería algunos de los contenidos de la bitácora (ya verán, ya). Dicho en lenguaje poético, el PE se jiña. Las entradas y comentarios se hallan sujetos a un rigidísimo Libro de Estilo, cuyas normas principales (por ahora) son: el anonimato se usará con responsabilidad, el ingenio no disculpa la necedad, las faltas de ortografía deberían ser penadas con latigazos. La corrección política suele denotar idiocia, pero, lamentablemente, la incorrección política no garantiza ideas valiosas. Nos vemos por aquí.